Como en el caso de muchas otras personas, estas elecciones autonómicas eran, para mi, la primera ocasión para ejercer el derecho al voto.
No me preocupa ni avergüenza admitir a quien voté y mis razones para ello, pero por respeto a quienes tengan otra forma de pensar, y quizas se conviertan en mis lectores por un instante, me lo callaré.
He de remarcar, que en el instante en que el echas el sobre felizmente, y uno de los pobres funcionarios elegidos para pasarse el dia en una incómoda silla soportando las decisiones pseudosecretas de una gran parte de la ciudad; dice el número que corresponde a tu nombre y documento nacional de identidad. En mi caso, no se por qué, se quedó callado y poco después descubriría que se debía unica y exclusivamente a que por una u otra causa, mi número era el 666. Resulta gracioso, ya que nunca he creido en nada relacionado con Teología, ni dioses, ni demonios, ni paranoias similares, pero desde luego, es un detalle a recordar, de la primera vez que voto.
Y con esta estúpida, sin sentido y mal "arrejuntada" escritura, abro Lágrimas muertas de un sollozo que se suicidó. Un blog que no se cuanto durará en activo.
lunes, 2 de marzo de 2009
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